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miércoles, 23 de junio de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN

ANÉCDOTA INSÓLITA DEL DIA DE LA CORONACIÓN



En un primer momento pensaron que pudieron llevarse las coronas y dejar la caja, o haber devuelto las cajas después de llevar las coronas al parque. De todas formas, cerciorarse. Abrieron las cajas y la sorpresa que se llevaron fue grande: allí estaban las dos coronas. Nadie se había preocupado de ellas, si siquiera los ladrones. Con el nerviosismo de aquella mañana, tanto los religiosos como los seglares responsables de llevárselas hacia el parque, no solo se dejaron abierta la iglesia y el convento, sino que también habían dejado olvidadas las coronas.
Increíble, pero cierto. Se iba a coronar al niño y a la Virgen, todo estaba preparado tras varios años de trabajo y preocupaciones, pero los objetos imprescindibles para la coronación no hubieran aparecido. Quien me lo contaba, me dijo: “al padre Llop le hubiera dado un infarto”.
Por un momento pasaron por sus mentes todas las cosas que podían haber sucedido: robo de la corona, y como mal menor, pero no pequeño: que la Virgen llegara al parque y no estuvieran las coronas. Después reaccionaron con prontitud, llamaron rápidamente a un coche cargaron las coronas y cerraron las puertas del convento y de la iglesia. Esquivaron la procesión dando un gran rodeo y llegaron al parque antes que la Virgen y las autoridades. Las colocaron en los pedestales, y nadie supo lo que había sucedido.
Fue realmente providencial que estos hombres tuvieran esa acertada idea de volver sobre sus pasos. Lo que nunca llegaron a pensar que tanto la Iglesia como el convento hubiera quedado abierto y sin nadie en su interior, que hasta cierto punto podía entrar dentro de sus temores. Pero nunca que en la sacristía se hubieran quedado las coronas. Otra vez la Madre tuvo que echar una mano para remediar los olvidos de sus hijos. Más facilidades no se les podían haber dado a los cacos, que ya habían intentado robar la corona. Pero su plan había sido más sofisticado, ya que estas facilidades no podían entrar, providencialmente, en sus cálculos.

martes, 22 de junio de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN

ANÉCDOTA INSÓLITA DEL DIA DE LA CORONACIÓN




No recuerdo con exactitud la fecha, pero es lo de menos en el suceso que voy a relatar. Sí recuerdo que el P. Miguel Barbero era el prior de la Comunidad Carmelita de Jerez. El hecho es que un buen día le rogo una señora que fuese a confesar a su padre que estaba en cama bastante grave, era muy mayor también. Después de hacer una confesión detenida, consciente de su gravedad, y antes de volver él a la iglesia para traerle la sagrada comunión, le dijo que quería contarle algo que sucedió el día de la coronación de la imagen de la Virgen del Carmen, que nunca lo había contado, por tanto nadie lo sabía. Los dos que vivieron lo sucedido se comprometieron a no contarlo por evitarle al P. Llop un gran disgustó, al fin y al cabo no había sucedido nada de lo que realmente pudo haber ocurrido.
Aquella mañana, día veintitrés de abril, a penas salió la procesión del Carmen, este señor, entonces, muy joven, que desempeñan un papel oscuro pero importante en la Junta Organizadora, y otro señor, cuando la procesión ya se iba alejando de la Plaza del Carmen, tuvieron como un presentimiento de que pudiera haber sucedido algún descuido, y volvieron de nuevo al Carmen.
Al llegar a la Plaza del Carmen se encontraron que la Iglesia estaba totalmente abierta y las luces encendidas. La puerta del convento también estaba abierta de par en par. Entraron y comprobaron que ni en el convento ni en la iglesia había nadie, ni religioso ni seglar. No había nadie absolutamente. Cerraron la puerta de la iglesia y apagaron las luces. Y cuando se dirigían al convento, pasando por la sacristía, vieron que la caja de la corona de la Virgen del Carmen y la del niño estaban allí, en un rincón de la misma.


….continuará

domingo, 23 de mayo de 2010

Historia de la Coronación Canónica de la Virgen

Capitulo XI

La procesión desde el parque a la Colegial


Terminando estos actos en el Parque, se organizo una magna procesión hasta el primer templo de la ciudad: la Colegial.
Abría la marcha el escuadrón de batidores y banda de trompetas del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa. Detrás el pueblo, todo el pueblo, las Hermandades, las Cofradías, Comisiones, Dignidades, La Virgen Coronada, el Nuncio, el Cardenal y los obispos, el Clero, los Generales y jefe de gran uniforme, soldados, bandas de música…
El sol –dicen las crónicas- que ya se hizo fuerte y el cielo apareció de un azul clarísimo, mientras un avión hacia evoluciones como homenaje a la Señora. La procesión fue pausadamente avanzando a lo largo del paseo entre arboles y palmeras, huertos y olivares, jardines y villas. Ya en la ciudad, la gente se agolpo en las aceras y balcones queriendo ver de cerca a la Señora Coronada.
En los balcones del palacio de los marqueses de Arienzo esperaban los Reyes el paso de la Procesión. La Virgen siguió su recorrido por el centro de Jerez para que todo el mundo pudiera contemplarla de cerca y sentir la satisfacción de contemplar su corona en la que cada uno había puesto su pequeña o grande, pero siempre generosa, aportación. Las grandiosas puertas de la Colegial se abrieron para recibir a la Reina en el más grandioso palacio que Jerez le podía ofrecer, una vez coronada. Aquí quedaría para celebrar el triduo de Acción de Gracia. Los Reyes asistieron el día 24 a un solemne Pontifical de acción de gracias.

viernes, 23 de abril de 2010

Historia de la Coronación Canónica de la Virgen

El acto de la Coronación ( 2º Parte)


Capitulo X
A continuación los Condes de Puerto Hermoso, Padrinos de la Coronación, llevaron la corona sobre una bandeja de plata a la tribuna donde sería bendecida por el Nuncio, Monseñor Tedeschini. Mientras la bendecía, la Schola Cantorum Carmelita, dirigida por su fundador y director, P. Carmelo Codinach, cantaba el “Ave Maris Stella”. Después el Nuncio, tomándola en sus manos, bendijo con ella a los soberanos y al pueblo.

De nuevo, los Condes de Puerto Hermoso la llevaron hasta la carroza de la Santísima Virgen. El Señor Nuncio ascendió por la escalinata, preparada al efecto, para ponerse a la altura de la Virgen. El Señor David, el orfebre de la corona, tomó en sus manos la bella corona del Niño, ofrendada por los niños jerezanos, y la entregó al Señor Nuncio, que la puso sobre su soberana cabeza. Después el Nuncio tomó en sus manos la corona de la Virgen y un haz de oro y pedrería se elevó sobre la augusta cabeza de la Reina del Carmelo y suavemente la hizo descender sobre ella, mientras el corazón se paralizo en los miles y miles de pechos que contemplaban aquel acto.
“¡Ya, ya esta coronada!”. El momento fue de honda emoción, indescriptible, contara a sus lectores el periódico local “El Debate”. Todo el mundo respiró tranquilo y después gritos de gozo. Tocaron las palmas y lloraron de gozo. El sueño ya era realidad.
Las fuerzas rindieron armas y las bandas al unísono ejecutaron la marcha real. Terminada la interpretación la multitud no se pudo contener y vitoreó y gritó vivas a los Reyes, a Primo de Rivera, al Ejército y a la Armada, a la España católica y al director de la coronación, padre Llop, cuya emoción le hizo derramar también lágrimas. Y todos estos vivas se fundieron con las estrofas del himno a la Coronación: “COMO DIOS TE CORONA EN EL CIELO, TE CORONA JEREZ CON SU AMOR”.
La mañana, que había amanecido gris, se hizo de oro. El sol lucía porque la Reina del Universo había sido coronada, porque él que infunde alegrías en los corazones, no podía faltar esta mañana de gozo y alegría.

jueves, 22 de abril de 2010

Historia de la Coronación Canónica de la Virgen

El acto de la Coronación (1er. Parte)


Capitulo X
Cuando la Virgen se volvió hacia sus hijos y se paró dispuesta a ser coronada, la multitud hizo silencio lleno de expectación, como recobrando ánimos para después gritar y cantar más fuerte el amor a Aquella, que siendo aún casi una niña, ya era Madre de Dios, y dijo: “Bienaventurada me llamarán todas las generaciones”. Aquella mañana iba a marcar un hito en el cumplimiento de la profética predicación de la joven nazarena.
La ceremonia dio comienzo. El alcalde de Jerez, señor Ysasi Dávila, se dirigió a los Reyes y les ofreció la Corona, en nombre del pueblo de Jerez, e interpretando los deseos de tantos otros devotos ausentes, pronunció estas palabras:

“Señor: un acontecimiento de orden religioso conmueve hoy el alma profundamente católica de la nación española: LA CORONACIÓN CANÓNICA DE NUESTRA SEÑORA DEL CARMEN, Patrona de nuestra Marina. España entera tiene hoy puestos sus ojos en esta nobilísima ciudad de Jerez, donde va a tener lugar la sagrada ceremonia, presidida por VV.MM. Presidentes honorarios de la Coronación. Jerez y con Jerez España, agradece fervorosamente el acto de presencia de VV.MM. y en este agradecimiento envuelven infinitos afectos y aclamaciones a tan amados soberanos que de tal modo nos distinguen. En nombre de este pueblo y de todos los devotos de la Reina del Carmelo, que son infinitos en nuestra nación, tengo el honor de poner en la reales manos de Vuestra Majestad la Corona de esta augusta ceremonia, suplicando a V.M. se digne ofrecerla por sí mismo a la Santísima Virgen como el más legítimo representante de la piedad de Jerez y de toda nuestra gloriosa nación. Señor, con este acto añadirá V.M. un nuevo florón de gloria a los muchos que ya ha hecho brillar en si gloriosa historia de Monarca Católico”.

miércoles, 21 de abril de 2010

Historia de la Coronación Canónica de la Virgen

¡Llega la Virgen!


Capítulo X
“¡La Virgen, la Virgen!”. Así fue anunciada por la multitud la llegada de la imagen de la Virgen al Parque. El gentío empezó a agitarse porque había presentido si cercanía y, al divisarla entre el verde follaje primaveral, serena y majestuosa, con su cabeza cubierta por la blanca toca de maravillosos encajes, que el viento movía suavemente, gritó: “¡La Virgen, la Virgen!”. Lo que solo parecía un sueño desde hace cuatro años, dentro de un momento se iba a hacer realidad.
Más de una lágrima empezó ya a caer al verla: Ella era la Madre y Reina sin discusión de todos aquellos corazones que vivían una emoción increíble.
Pasó entre las gentes hasta el sitio elegido cuidadosamente para colocar su coraza, junto al alto pedestal sobre el que brillaba deslumbrante la corona de oro y joyas que Jerez, su comarca y tantísimas otras personas extendidas por la geografía hispana (incluido los pueblos americanos) había tejido día a día con amor con aquel interminable chorreón

martes, 23 de marzo de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capitulo IX

Llegan los príncipes, el Cardenal de Sevilla, los Reyes y el Nuncio

A las diez llegaban sus altezas Reales los Infantes don Carlos, doña Luisa y su hija doña Isabel Alfonsa.
Poco después hacían su entrada en el Parque el Cardenal Arzobispo de Sevilla y los obispos de Cádiz y Málaga.
A las diez y treinta llegaban los Reyes. Doña Eugenia besó a los Infantes, mientras les decía al oído: “Mirad que día más bueno. Parece que la Virgen nos ha oído”. El Rey saludó al Infante don Carlos, al General Primo de Rivera, que había llegado momentos antes y a otras autoridades.
Don Alfonso vestía uniforme de Capitán General de la Caballería de Lanceros del Rey y lucía Toisón de Oro, Banda de la Gran Cruz de Mérito Militar, veneras de las Órdenes Militares u otras muchas condecoraciones. Doña María Eugenia, guapísima, con traje de seda de color perla y sombrero de igual tono, lucía soberbio collar de perlas y otras joyas.
A continuación llegó el Nuncio, Monseñor Federico Tedeschini. Su figura alta y distinguida llevaba la muceta de armiño y la capa púrpura de cola larga con la prestancia señorial de los cardenales de Renacimiento.

lunes, 22 de marzo de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANONICA DE LA VIRGEN

Capitulo IX

Las tropas y el pueblo aquel día de gloria


Mientras la Virgen paseaba majestuosamente hacia el Parque, más radiante que nunca, las tropas fueron llegando. Los primeros, sus marinos, los que siempre la han acompañado. En un tren especial fletado en San Fernando (La Isla) llegaba una Compañía integrada por los alumnos de la Escuela Naval, con bandera, también una Compañía de desembarco del acorazado Alfonso XIII y otra de infantería de Marina. Después haría su entrada en el Parque una Compañía del Regimiento de Pavía con bandera y banda de música y un escuadrón del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa con estandarte y banda de trompetas. También formaron los somatenes, encabezados por su presidente, el marqués de Bonanza.
Así se unieron los ejércitos de mar y tierra en un abrazo de amor a la Madre de Dios. Perfectamente formados esperaron la llegada de la gran Señora y Reina de los corazones.
Pero el pueblo no estuvo a la zaga ni le señalaron hora de llegada. Fue llegando desde muy temprano al lugar de la Coronación para conseguir un buen sitio y no perder detalle de la misa. Hubo quienes prefirieron caminar acompañando a su Madre y Señora mientras se dirigía a ser coronada, aunque fuese de una manera informal, ya que formando en la procesión solo tenía cavidad los reseñados anteriormente. Las casas en Jerez se vaciaron. Nadie quería perderse aquel acontecimiento único en la historia de Jerez. He preguntado a muchas personas que conocieron aquel día y todos dicen que estuvieron de mañana en el Parque González Hontorias.

martes, 23 de febrero de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

La Procesión sale hacia el parque

Capitulo VIII




A las ocho y media de la mañana la Virgen abandonaba su templo. En su brazo izquierdo llevaba a su Hijo y sobre su cabeza solo una mantilla de encajes de Flandes. Iba sin corona, porque iba a ser coronada. Oficialmente sólo la acompañaban los Carmelitas vistiendo su capa blanca, acompañados del clero secular y el Ayuntamiento bajo mazas.
Durante este largo y lento caminar hasta el Parque González Hontoria se impone la reflexión y la oración encendida y poética del alma enamorada. María de Xerez, la incansable escritora jerezana de sus grandezas y de sus amores, dejó escapar por su pluma la oración de su alma durante este caminar mañanero hacia el triunfo y la exaltación mariana. Y su oración fue esta (solo hemos recogido unos fragmentos):
“¡Virgen del Monte Carmelo! Hoy recorre el mismo camino que hace más de tres siglo seguiste cuando abandonaste la antigua ermita de San Benito rodeada de tus hijos los Carmelitas que, cediendo su casa a los apestados, dote las puertas de la casa de Rodrigo de la Paz, en la calle de la Tontería”.
Más de tres siglos. Trescientos veinticinco años, en los que Jerez te ha amado, rogado, venerado y enaltecido.
Jerez te labro una Iglesia, donde te ha dedicado culto ferviente, en la que has visto a tus pies tantas generaciones, donde el gran santo, Diego de Cádiz, te ofreció el fino obsequio de las almas convertidas por sus inspiradas palabras; de la que un día triste te arrojó la revolución, que no obstante respetó sus muros y a la que, embellecida y restaurada, tornaste triunfante entre aclamaciones de júbilo, siendo el primer convento ocupado por tus hijos después de la exclaustración.

lunes, 22 de febrero de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

El lugar de la Coronación

Capitulo VIII



La Coronación tubo lugar en el hermoso y amplio parque jerezano de González Hontorias, situado a lo largo de la hoy moderna Avenida Alcaldez Álvaro Domecq, enctonces Avenidad de América.

A la derecha de la caseta municipal se había levantado una tribuna para los Reyes y otra pra las representaciones del Ejércuto y las Armada; y, a la izquierda, otro para los prelados, titulos de Castilla y miembros de la Junta de la Coronación.

Frente a la referida caseta se levantó una tribuna más alta, perfectamente visible, con un cojín encarnado sobre el que se colocaría la Coronad de la Virgen y la coronita del Niño para ser bendecida. Y junto a esta tribuna se colocaría también el "paso" de la Virgen con una escalinata.

domingo, 21 de febrero de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

El acto de la Coronación

Capitulo VIII



En la mañana del veinticinco de abril de 1925, se celebró el acto más trascendental, la ceremonia cumbre de las fiestas: la Coronación Canónica de la Imagen de la Virgen del Carmen.

"En la historia de Jerez de la Frontera se registrará este hecho como uno de los más importantes, de los que habrá que grabar con letra de oro en las páginas de la misma, y a él iran unida los nombres de un religioso tan culto como modesto y de un puñado de nombre tan entusiasta y de buena voluntad que con sus esfuerzos y desvelos supieron dar días de glorias a este pueblo noble, hidalgo y cristiano engrandecidos en estos solemnes momentos". (ary. de prensa local).

sábado, 23 de enero de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capitulo VII
Llegada de los Reyes
Por la tarde de este mismo día, víspera de la Coronación, SS.MM. fueron esperados en el límite de la provincia por el Gobernador Militar de Cádiz, señor Fernández Heredia, el Gobernador Civil de la Provincia, Alcalde de Jerez y otras personalidades.
Al llegar a Jerez se dirigieron directamente a la iglesia del Carmen. En la Plaza del Carmen una Compañía de Regimiento de Pavía con bandera y banda de música rindió honores a los soberanos. En la Plaza de Escribanos, hoy de la Asunción, próxima a la del Carmen, pero más amplia y monumental, formaba un Escuadrón del Regimiento de Lanceros de Villaviciosa, venidos expresamente para los actos de la coronación.
Todas las autoridades en pleno esperaban a las puertas del templo carmelitano con la Comunidad religiosa en pleno. A las cinco y cuarto de la tarde llegaba el Nuncio y el ya Cardenal de Sevilla, Doctor Don Eudtaquio Ilundain. Los Obispos de Málaga y Cádiz se encontraban en el interior de la iglesia.
A las seis llegaban los Reyes. Con ellos don Miguel Primo de Rivera, el Capitán General de la Región del Departamento Marítimo, etc., Bajo el entusiasmo y los vítores de la multitud, los soberanos bajaron de su auto y bajo palio entraron en la iglesia. Se cantó la salve, y al término de la misma, se anuncio que el prelado hispalense concedía doscientos días de indulgencias a quienes asistieran al acto.
Después pasaron los Reyes al camarín de la Santísima Virgen, donde oraron durante unos instantes ante la hermosa imagen, subiendo hasta el trono para besar su mano.
Sobre la mesa de mármol rojo de la sacristía se había colocado la corona, donde los Reyes estuvieron contemplándola. A continuación, en una galería del patio del convento, se colocó un artístico dosel y dos sillones que ocuparon los Reyes, celebrándose una recepción.
Desde la Iglesia del Carmen se trasladaron al palacio de los Conde de Puerto Hermoso, donde se hospedaron.

viernes, 22 de enero de 2010

HISTORIA DE LA CORONACIÓN DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capitulo VII

La Llegada del Nuncio


El Nuncio de Su Santidad, Mons. Federico Tedeschini llegó por vía férrea a las onces y veinticinco de la mañana del día veintidós. En la estación le esperaban el señor Alcalde, D. Federico Ysasi, y el Obispo de Málaga y Cádiz. Después de pasar unos momentos en la sala de recepciones de la estación y saludar a las distintas personalidades, salió a la amplia explanada donde un numeroso público le esperaba.
En un carruaje, acompañado del señor Alcalde, del señor Conde de Puerto Hermoso y de D. Manuel Domeq, se dirigió a la Colegial y de allí a la Casa-Palacio de D. Manuel Domeq, donde se hospedaría. A las puertas del palacio, una compañía de Pavía le rindió los honores y después que revisó las fuerzas, estas desfilaron ante el prelado en columnas de honor.

miércoles, 23 de diciembre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capítulo VI
Peregrinaciones para el día de la Coronación

Para asistir a la Coronación acudieron peregrinaciones de fieles de muchos lugares, especialmente de los pueblos limítrofes. El periódico local “Guadalete” del once de marzo recordaba, “El Rvdo. P. Llop Director y alma de la Coronación, tiene ya anuncios diversos de numerosas peregrinaciones de distintas provincias. El mismo P. Llop se preocupa del alojamiento de tantos forasteros y, sin descuidar los trabajos, enormes para el virtuoso religioso, relativo a la Coronación…, busca y solicita de los particulares alojamientos capaces y adecuados para tantos visitantes. Cuenta ya el P. Llop, y por ende la Junta directiva de la Coronación, con valiosos ofrecimientos quien forman ya un número respetable de albergues, pero aún no bastan u lo hacemos constar así para que cuantos andan, remisos en ofrecer habitaciones y camas… El tiempo avanza… y es necesario no descuidar este extremo tan interesante como los alojamientos”.

martes, 22 de diciembre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DEL CARMEN

Capítulo VI
Preparativos religiosos para la Coronación.

Encabezaron estos preparativos dos Quinarios simultáneos, que comenzaron el día catorce de abril en las Iglesias parroquiales de San Miguel y Santiago predicados por Padres Jesuitas.
El sábado, a las ocho de la mañana, una comunión general de niños en la amplia y hermosa explanada del Calvario en torno a la estatua del Sagrado Corazón, pasando de 4.000 niños que recibieron el Pan de los ángeles, a quienes se les sirvió un sabroso desayuno, con la esplendidez característica de los señores Marqueses de Arienzo. Este fue uno de los actos más grandiosos conmovedor y simpático, y al que tal vez se debió el éxito total de las fiestas de la Coronación.
El domingo, día diecinueve, a las seis treinta de la tarde traslado procesional a la Muy Ilustre. Iglesia Colegial (la actual Catedral) de la imagen de la Santísima Virgen del Carmen, que se venera en la parroquia de San Miguel, para que presidiera el Triduo de Pontificales.
El día veinte empezó el Triduo de Pontifícales, a las diez de la mañana, en la colegial. Mientras ese mismo día, por la tarde, empezaba otro en el Carmen, el llamado Solemne Triduo Preparatorio.
La víspera del día veintitrés, por la noche, se celebro una Gran Vigilia de Adoración Nocturna en la iglesia del Carmen. Comenzó a las diez y media de la noche a puerta abierta y concurrieron más de cien secciones adoradoras. Fue un acto que resulto excepcionalmente solemne. Desde las doce de la noche, siete sacerdotes estuvieron oyendo confesiones sin interrupción. A las tres y media empezó un turno de once misas. Turnos del mismo numero de misas siguió sucediéndose hasta las ocho y media, en que la Santísima Virgen salio de si templo para ser coronada.

lunes, 23 de noviembre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA IMAGEN DEL CARMEN


Capitulo V


Verdadero valor de las Coronas

Las joyas, que pueden ser testigos inanimados de tantas pasiones, en ocasiones son testigos elocuentes del amor y la generosidad de que es capaz el corazón del hombre. Sin ser propenso a emociones, no he podido evitar emocionarme al leer en la revista” El Santo Escapulario” la sección que titularon en aquel tiempo “Corona de almas”. Recorriendo esas páginas puede verse cuál es el valor verdadero de esta corona. Su valor materia, difícil de concretarlo en cifras, siempre sería ridículo al lado del verdadero valor humano y espiritual de la misma. Recojo sólo una pequeña historia.

“Toma mamá, para la Corona de la Virgen”

Paquito llevaba más de dos años suplicando a su madre un reloj pulsera de oro. Por fin, un día la madre se lo compra. Era precioso y llevaba las iniciales del niño grabada en la tapa. Paquito saltaba de alegría. No se puede hacer a la idea de que por fin tiene el reloj que tanto tiempo había deseado. Pero esta luna de miel no duró más de tres días. Al que hizo cuatro la madre le pregunta:

“- Paquito, ¿qué vas a dar tú para la corona de la Virgen?
- No tengo nada, mamá
- ¿Qué no tienes nada?...Pues, ¿y ese reloj pulsera?¿No es tuyo?¿Por qué no se lo das a la Santísima Virgen...?

La madre clavó los ojos en el pequeño para sorprender el efecto de la terrible propuesta. Este, con un asombro inmenso en su cara, como si fuera posible que su reloj pudiera darse nunca, sólo pudo contestar con dos exclamaciones:
-¡¡Mamá!!...¿el reloj?
- ¿te extraña? – Le dijo la madre-. ¿Es que la Virgen no se merece ese sacrificio y ese reloj? Yo le di una sortija con una esmeralda que estimaba en mucho por ser recuerdo de tu padre. ¿Por qué no le regalas tú ese reloj que tanto quieres por ser recuerdo mío?
- Entonces si yo doy mi reloj, ¿será su oro para la corona?
- Todo. Y luego podrás decir: en esa corona tengo yo parte.

Paquito tuvo entonces un arranque generoso, arranque de verdadero héroe, y dijo.
- Toma. Mamá, para la corona de la Virgen.

La madre no quiso aceptarlo.
- No, hijo, se que es para ti un gran sacrificio y no lo vas a dar de corazón, de verdad; y eso no gusta a la Virgen.
El niño insistió en que lo daba gustoso. Y la madre para probarlo, le dijo que fuera el mismo a llevarlo a la sacristía del Carmen. Así lo hizo Paquito, limitándose a decir:
- ¡Tome, Padre, para la Virgen!”

domingo, 22 de noviembre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA IMAGEN DEL CARMEN



Capitulo V

La Corona del Niño Jesús

Preocupados por la corona de la Virgen y los múltiples problemas que ésta y la coronación en sí traían, nadie cayó en la cuenta de que el precioso Niño Jesús, que la Virgen muestra en su brazo izquierdo, también debía lucir una corona en consonancia con la de la Madre. Alguien señaló el olvido e inmediatamente se trató de subsanarlo. Pero la dificultad, no pequeña, era que la gente ya había dado con la máxima generosidad. No parecía oportuno volver a pedir, ni las personas estaban preparadas para una nueva demanda.
Fue entonces cuando dos damas jerezanas, “María de Xerez” (Carmen Carriedo) y “Mariela” (Isabel García Pérez), que desde el primer momento pusieron sus plumas a disposición de esta noble causa de la Coronación de la Virgen, pensaron como podría recaudarse lo necesario para la corona del Niño: que fuesen los niños de Jerez los que se la hicieron. Ellas sembraron la idea y los niños la recogieron. Los niños ricos dieron monedas de oro; las niñas, sus alhajas de la infancia; una niña vendió su muñeca y dio su importe; otra depositó en la bandeja dos pesetas que le pusieron los Reyes Magos para dulces; tres niños pobres ofrecieron “dos perras gordas” cada uno...
También ofrecieron brillantes, rubíes, esmeraldas y preciosas perlas. Y tal fue la generosidad que mostraron que casi con lo que ellos dieron se hizo la corona que ahora orgulloso, el Niño Jesús ostenta en su cabeza.
Es totalmente de oro como la de la Virgen, con incrustaciones de piedras preciosas. Su peso actual es de 700 gramos.

sábado, 21 de noviembre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA IMAGEN DEL CARMEN


Capítulo V

La Junta Organizadora de la Coronación

Obtenido el transcrito Decreto de la Coronación y a punto de terminarse la confección de la grandiosa Corona de oro y piedras presionas, se trató ya únicamente de organizar los grandes festejos. A este efecto, el día once de diciembre del año 1924 quedó constituida la siguiente Junta de la Coronación:
Presidente de Honor: SS.MM los Reyes de España: D. Alfonso XIII y Dª Victoria Eugenia.
Presidencia Honoraria: Srmos. Infantes D. Carlos de Borbón, Capitán General de Andalucía, y Dª María Luisa de Orleáns; Emmo. Sr. Cardenal Ilundain y Esteban, Arzobispo de Sevilla; Rdmo. P. Elías Magennis, Prior General de toda la Orden del Carmen; Excmo Sr. Marqués de Villamaría, Alcalde de Jerez cuando se nombró la Comisión; Excmo. Sr. Federico de Ysasa, Alcalde cuando la Coronación.
Presidente efectivo: Excmo. Sr. Conde de Puerto Hermoso.
Vicepresidente: Muy Rvdo. P. Fr. Juan Ruiz de Viana, Provincial de los Carmelitas de Andalucía.
Director de la Coronación: Rvdo. P. Fr. Luís María Llop, Prior del Convento del Carmen de Jerez de la Frontera.
Vocales: M. Iltr. Sr. Presidente del Cabildo Colegial; D. Ángel Cabezas, Arcipreste; Sres Marqueses de Torre-Soto de Briviesca, de Salobral, del Mérito, y de Fiel Pérez Calixto; Sres. Conde de los Andes, de Garvey, y de Casares; Sres. Párrocos de la ciudad; D. Francisco Ferry y Ponce de León, Comandante Militar de la Plaza; D. Ángel Jácome, D. Francisco Díez, D. Manuel Domecq, D. Juan Ruíz Candil, D. Francisco Ívison, D. Salvador Díez, D. Manuel Humanez, D. Enrique Rivero, D. Luis de Ysasi, D. Marcelino Picardo y Exmo Sr. D. José Romero Martínez ex-Diputado de Cortes.
Tesorero: D. Juan Pedro Domecq y Nuñez de Villavicencio.
Vicetesorero: D. Manuel Gonzalez de la Peña.
Secretario: Sr. Marqués de Casa-Domecq
Vicesecretario: D. Joaquín Pérez Lila.

viernes, 23 de octubre de 2009

HISTORIA DE LA CORONACIÓN CANÓNICA DE LA VIRGEN DEL CARMEN



LA CORONA DE LA VIRGEN

CAPÍTULO IV (3ª PARTE)

La corona llega a Jerez. En la mañana del domingo 19 de abril de 1925 la corona llega a Jerez desde Játiva (Valencia), desde donde fue trasladada en automóvil escoltado por un capitán y varias parejas de la guardia civil. Durante todo el domingo la corona estuvo expuesta para ser contemplada en la suntuosa morada de los Conde de Puerto Hermoso. Y el lunes, desde las once de la mañana hasta las seis de la tarde, en el Ayuntamiento, ante la que desfiló todo Jerez, que se sentía un poco dueño de ella. Del Ayuntamiento se llevó al Convento del Carmen, donde se guardó hasta el momento de la coronación.

Se cuenta que esa noche, la primera que la corona pasó en el convento, hubo un intento de robo. Pero gracias a las precauciones que se tomaron se frustró el plan. Los individuos que fueron detenidos confesaron en la Comisaría que ese plan lo tenían hecho desde hacía algún tiempo.